Las pinturas prehistóricas que datan del mesolítico, es decir, unos 6 mil 500 años antes de Cristo son constancia histórica de que los humanos consumían miel de abeja. No es de dudar entonces que sea uno de los primeros alimentos naturales que proporciona energía a las personas. Su sabor y valor energético, nutricional y calórico destacan en este producto que es un hermoso regalo de la naturaleza.

Miel: oro alimenticio y medicinal

Una de los productos naturales que más utiliza la gente, sobre todo cuando son tratamientos caseros o postres, es la miel por sus extraordinarias características que proporcionan al organismo muchas ventajas. Teniendo en cuenta que ha formado parte de la vida humana desde los albores de los tiempos, es uno de los alimentos más apreciados.

Los beneficios de la miel de abeja pura varían y van desde su rico sabor como sustituto más sano que el azúcar hasta ser un potente antibacteriano y antiinflamatorio, pasando por su rico aporte energético.

Este alimento es conocido por su color ámbar y sabor dulce y característico. También se emplea con frecuencia como potente afrodisíaco y remedio casero para infecciones de la piel o para tratamientos de belleza.

La miel ofrece tantas ventajas para la salud que se ha utilizado durante miles de años como solución terapéutica para tratar desde el cáncer hasta las erupciones cutáneas.

Pero, la miel tiene una gran cantidad de beneficios para el cuerpo, aún sin explotar, que han sido documentados por la investigación o transmitidos a través de los tiempos, lo que demuestra que es un alimento realmente milagroso.

Además de vitaminas, glucosa y fructosa, la miel también contiene minerales esenciales para el organismo como hierro, fósforo, calcio, cloruro de sodio, magnesio y potasio. Todos ellos intervienen en procesos del organismo a nivel celular.

Por si fuera poco, también es un tónico multivitamínico con características antioxidantes y antibacterianas, lo que la convierte en un tentempié perfecto para dar un empujón de energía con una merienda entre comidas saludables.

Beneficios de la miel de abejas

Fortalece el sistema inmune

En su composición química, la miel tiene más de 100 compuestos diferentes. Cuenta con vitaminas, minerales, flavonoides y un gran contenido de sustancias antioxidantes.

Por eso es un alimento que ayuda a combatir las enfermedades. El motivo es que sus minerales (como el hierro y la vitamina C) refuerzan el sistema inmunológico y estimulan de manera natural la creación de anticuerpos y de hematíes o glóbulos rojos.

Vence la fatiga

Lo mejor que se puede hacer en esos días en los que no es posible soportar el cansancio es comer un poco de miel. La glucosa que contiene es realmente beneficiosa para reavivar los niveles de energía del cuerpo.

Ingerir medio vaso de agua todas las mañana con una cucharadita de miel y una pizca de canela pondrá en marcha sus efectos energizantes.

Regula el azúcar en la sangre

Mucha gente cree que la miel aumenta el nivel de azúcar en sangre. Sin embargo, la realidad es que lo regula. La clave está en el equilibrio que tiene la miel entre la fructosa y la glucosa.

Al consumirla, la parte de la fructosa permite al hígado almacenar glucosa en forma de glucógeno, que queda disponible para el cerebro, el corazón, los riñones y los glóbulos rojos.

Al sacar la glucosa de la circulación y reducir el nivel de azúcar en la sangre, mejora el rendimiento de los órganos y tejidos vitales.

Es antibacteriana

Se ha demostrado científicamente que la miel es un tratamiento tópico eficaz para diversas infecciones y heridas, incluidas las quemaduras y las úlceras de las piernas provocadas por el pie diabético.

La causa principal de sus propiedades antibacterianas es el peróxido de hidrógeno. Esta sustancia es producida por una enzima que elaboran las abejas cuando recogen el néctar de las flores.

Combate el insomnio

La miel favorece el sueño y la relajación nocturna porque el azúcar natural que contiene hace que se segregue una pequeña cantidad de insulina, lo que facilita la entrada de triptófano en el cerebro.

Como resultado de este proceso químico, el cerebro puede producir melatonina de manera natural y ayuda a conciliar mejor el sueño.

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