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Un gol estratosférico de Pita inicia un trabajo coral que termina con la primera victoria a domicilio. Arte y oficio para asaltar La Romareda (0-2)

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23 Septiembre 2018 436 votos
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Existen pocos escenarios mejores que La Romareda en LaLiga 1|2|3 para que un equipo pueda reafirmase. Los albivermellos se pusieron paleta de pintor, pero también de obrero, para sellar su primera victoria a domicilio esta temporada. La obra de arte la puso Pita, con un gol que recuerda al de una leyenda local como fue el de Nayim. El oficio, el agachar la espalda, fue cosa de todos. El equipo hizo un esfuerzo digno de aplaudir para imponerse con claridad a uno de los portaaviones de la categoría dejando, además, la puerta a cero.


Desde el primer minuto se evidenció que los de Javi López iban en serio, todos de la mano, basculando al unísono y con continuas ayudas para anular el juego de un conjunto local que también quería lamerse las heridas de su derrota en Almería. Fueron 15 minutos de arreón inicial que los albivermellos comenzaron a sofocar imponiendo su juego.

Cristian Herrera puso el miedo en el cuerpo a la parroquia local con un mano a mano, tras pase de Dongou, que su tocayo argentino abortó. El dominio lucense y la ocasión de Cristian fueron el preludio de la obra de arte. Pita, pincel en mano, vio adelantado al portero argentino y con un golpeo violento hizo desde el círculo central uno de los goles de la temporada. Golpetazo del capitán sobre la mesa y el barco tomaba aguas con corriente a favor.

Desde entonces el Lugo creció hacia el campo contrario y dispuso de varias oportunidades para hacer aún mucha más pupa. Cañonazo de Cristian Herrera y entre Cristian Álvarez y el palo salvaron el segundo lucense. Los albivermellos olían sangre y se iban a por más. Un mano a mano de Dongou, que acabó en córner, y otro de Iriome en la segunda jugada de ese mismo saque de esquina, bien merecieron que el conjunto amurallado se fuese con dos goles de distancia al descanso.

A la vuelta de vestuarios los blanquillos amagaron con dar el susto, pero al equipo rojiblanco no le temblaron las piernas en ningún momento. Si la semana pasada el CD Lugo fue víctima del síndrome del ex, esta vez se hizo beneficiario. Dongou, que peleó hasta el último balón, tuvo la fe suficiente para acompañar una jugada que comenzó el mismo, que pasó por un tiro de Cristian Herrera que despejó el meta zaragocista, y que embocó el para herir de muerte a sus excompañeros.

Desde ahí el Lugo supo manejar a la perfección los tiempos del partido, cortocircuitando a los locales y alcanzando una de las banderas que marcó Javi López como objetivo: acabar imbatidos. A falta de uno, sus chicos cumplieron con dos de las premisas marcadas en la semana previa. Compitieron impecablemente hasta el último segundo.

Bálsamo de juego y puntos en un campo de grandes gestas, que vivió esta vez la del Lugo. Próximo objetivo: Hacer buena la victoria dentro de una semana frente al Real Mallorca en el Anxo Carro.

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