Pasos a seguir en caso de tener una enfermedad que causa incapacidad permanente

Información
Comunicados | 03 Marzo 2020 | 4023 votos | Correo electrónico | Imprimir

incapacitadoLas enfermedades que causan una incapacidad permanente absoluta impiden a las personas realizar un trabajo. En el ámbito laboral, existen una serie de grados para cada una de las incapacidades. Dependiendo precisamente del grado de incapacidad que tengamos, es conveniente comprobar si cumplimos con los requisitos legales para solicitarla. 

A partir de aquí, habrá que cumplir con la burocracia establecdida y solicitar al Instituto de la Seguridad Social la incapacidad permanente. 

Los grados de incapacidad profesional

La incapacidad profesional se presenta en diferentes grados: 

  • Incapacidad permanente parcial: disminución no inferior al 33% en el rendimiento profesional de una persona que puede seguir desempeñando su trabajo
  • Incapacidad permanente total: la persona tiene una enfermedad o una lesión que le impide realizar tareas fundamentales en su profesión
  • Incapacidad permanente absoluta: la persona no puede realizar ninguna actividad laboral
  • Gran Invalidez: la persona no puede realizar ninguna actividad laboral y además necesita de la asistencia de otra persona para su vida diaria

Hay una serie de enfermedades que pueden causar la incapacidad permanente laboral de una persona. 

Aquí en este enlace podemos ver algunas de las enfermedades por incapacidad permanente más habituales y que se tratan en el grupo médico Durango. Entre ellas habría que señalar la arterioesclerosis, una enfermedad pulmonar, la hipoacusia, la migraña, la pérdida de visión, una cardiopatía, la artrosis, la agorafobia, un cáncer, la fibromialgia, una lumbalgia, un trastorno bipolar, la depresión o una insuficiencia renal crónica. 

Solicitar la incapacidad permanente

La pensión de incapacidad permanente es una prestación que se reconoce al trabajador cuando presenta reducciones anatómicas o funcionales que le imposibilitan realizar su labor. 

El procedimiento para solicitar la incapacidad permanente se puede iniciar de oficio (a iniciativa de la entidad gestora o a petición de la Inspección de Trabajo o el Servicio Público de Salud) o por parte del interesado. 

Al solicitar una incapacidad permanente, hay que presentar de forma obligatoria la documentación correspondiente. Aquí se incluyen el DNI del solicitante, el historial clínico, el parte administrativo del accidente de trabajo o enfermedad profesional y un certificado emitido por la empresa en el que se especifiquen los salarios percibidos por el trabajador en el año anterior. 

Junto con la documentación, hay que rellenar el formulario de solicitud. Esta hay que presentarla en cualquiera de los centros de atención e información del Instituto Nacional de la Seguridad Social. También se puede presentar por internet en la Seguridad Social si contamos con un certificado digital. 

A partir de aquí, el Equipo de Valoración de Incapacidades formulará un dictamen de propuesta basándose en la documentación entregada y en el informe médico elaborado por la Seguridad Social. A la vista de este dictamen, se dictará resolución especificando el grado de incapacidad permanente que se le aplica a la persona. 

En caso de no estar conforme con la resolución, se puede reclamar tanto por vía administrativa como por vía judicial. 

Si se aprueba la pensión, esta puede extinguirse por revisión de la incapacidad, por reconocimiento de la pensión de jubilación o tras el fallecimiento del pensionista. 

El seguro médico en la incapacidad permanente

Contar con un seguro médico es una magnífica opción durante el proceso de la incapacidad permanente. Uno de ellos, precisamente, es Sanitas seguros médicos, un seguro médico para profesionales que ofrece una asistencia sanitaria completa para cubrir todas las necesidades, entre las que se incluye la incapacidad permanente. 

Sin ir más lejos, el seguro médico es la mejor solución para aquellos casos de incapacidad temporal. Algo que viene muy bien para los autónomos ya que, en caso de no poder ejercer la actividad profesional, van a recibir una ayuda económica al contar con un seguro de este tipo. 

Hay coberturas en este tipo de seguros que nos ofrecen también un ingreso adicional en caso de fallecimiento o incapacidad permanente a causa de un accidente. Incluyendo además una indemnización de hasta 60 euros por día de hospitalización. 

El seguro médico en estos casos es la mejor garantía no solo para la persona en cuestión, sino también para toda su familia. Con Sanitas, por ejemplo, en caso de incapacidad permanente podemos elegir la cuantía de la indemnización en función del capital asegurado, pudiendo estar protegidos desde el primer día al no contar con periodos de carencia. 

Es por eso que a la hora de contratar los servicios de un seguro médico, debemos comprobar las coberturas que nos ofrece en materia de incapacidad permanente. La seguridad que nos proporciona un seguro de este tipo es única, ya que nadie está exento de sufrir algún accidente o alguna de las enfermedades causantes de la incapacidad.

En resumen, solicitar la incapacidad permanente es una tarea que a veces resulta un tanto compleja, pero que se puede llevar a cabo fácilmente. Además, disponer de un seguro médico en estos casos es una opción más que interesante habida cuenta de las ventajas tanto económicas como en materia de seguridad que podemos recibir. 

social youtube xornalgalicia   feed-image