Cómo se debe atender a pacientes con ansiedad

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Comunicados | 27 Agosto 2019 | 2357 votos | Correo electrónico | Imprimir

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tiene dos acepciones de la palabra ansiedad. La primera de ellas la califica como “Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo”; mientras que la segunda la denomina como “Angustia que suele acompañar a muchas enfermedades en particular a ciertas neurosis y que no permite sosiego a los enfermos”.

 Cuando se habla de ansiedad, como señala Activital , conviene saber la diferencia entre psicólogo y psiquiatra. Así pues, las diferencias entre un psicólogo y un psiquiatra pueden considerarse, principalmente, desde dos puntos de vista: el académico y el profesional. Desde el punto de vista académico un psiquiatra en un médico que ha cursado dicha carrera y que, posteriormente, se ha especializado en enfermedades mentales. Sin embargo un psicólogo es una persona que ha cursado la carrera de Psicología, especializándose posteriormente en la salud mental.

Ambos profesionales tienen puntos en común, aunque debe diferenciarse entre el tratamiento de la conducta y los procesos mentales que entran más de lleno en la esfera del psicólogo, de las enfermedades mentales que, consecuentemente, son competencia de los psiquiatras y requerirán de la aplicación de tratamientos médicos, que pueden ir desde prescripciones farmacológicas hasta las intervenciones quirúrgicas, todos ellos en función de las patologías de los pacientes.

¿Qué es la ansiedad?

 Se distingue entre la ansiedad natural, que todo ser humano experimenta como respuesta ante estímulos internos y/o externos y que pueden provocar reacciones  de alerta en el individuo, de la ansiedad patológica, que no cumple dichas características. De todos modos, no existen unos límites fijos que marquen cuando puede considerarse de un tipo u otro, por lo que para saber ¿Qué es la ansiedad?, hay que realizar un estudio médico, que nos permita saber cómo ayudar a una persona con ansiedad.

Un aspecto a tener en cuenta es la respuesta que el individuo manifiesta ante estados de ansiedad. Si hay una respuesta proporcionada, tanto cuantitativamente como cualitativamente, ante el estímulo que ha generado la ansiedad, puede definirse como una respuesta natural. Para la valoración de las respuestas, deben tenerse en cuenta la intensidad de las mismas, así como el tiempo y duración de sus manifestaciones. Aquellas que se alejen de unos estándares aceptables o naturales, posiblemente sean casos con patología médica que requiera de atención profesional, como la que proporciona Patricia Nafría a sus pacientes con síntomas de la ansiedad nerviosa.

Los síntomas que genera la ansiedad son muy diversos, aunque principalmente pueden agruparse en físicos y de conducta o psicológicos. En los primeros nos encontramos  niveles de sudoración excesivos, palpitaciones, temblores, micción frecuente… mientras que en los segundos se pueden presentar manifestaciones de aprehensión, agobio, desasosiego, bloqueos en el aparato locomotor, irritabilidad…

Dada la naturaleza de la ansiedad, posiblemente el paciente no disponga de un buen criterio para la selección de un facultativo que pueda atender dicha patología. Inicialmente, debe valorarse que tipo es el más adecuado, psicólogo o psiquiatra, así como el entorno más próximo al paciente, de esta forma, se podrá ayudar y colaborar en la selección de un buen profesional, con el cual el paciente también pueda mantener un cierto nivel de confianza, que le permitirá tener acceso a medicación especialmente recomendada para cada caso, como indica Psicotep.

La ansiedad nerviosa es una inquietud que puede considerarse natural, por ejemplo, la inseguridad que genera hablar en público ante muchas personas. Sin embargo, en aquellos casos que presentan duraciones e intensidades muy acusadas, deben ser tratadas adecuadamente. Normalmente, en los casos agudos se produce un círculo vicioso, la ansiedad genera una pérdida en la salud y así sucesivamente. Los síntomas de la ansiedad nerviosa son: problemas de sueño, ataques de pánico, preocupación excesiva, fobia social, miedo escénico, perfeccionismo, dudas obsesivas, miedos irracionales, tensión muscular, indigestión crónica, comportamientos compulsivos, anclajes retrospectivos.

Pero para un adecuado tratamiento de estos síntomas, debe considerarse que los orígenes de la ansiedad son muy diversos: desde factores genéticos (hereditarios), hasta los psicológicos, sociales, neurobiológicos y culturales. Resulta de especial relevancia tener en cuenta los orígenes, ya que las terapias deben tratar tanto la propia ansiedad como la solución del problema subyacente que la genera.

Por otro lado, la ansiedad en los niños presenta algunas particularidades respecto de la de los adultos. Debe tenerse en cuenta que el proceso de aprendizaje social genera una natural tensión, que puede desembocar en procesos de ansiedad. Situaciones como ir al colegio o la influencia de las nuevas tecnologías en personas que todavía no han completado sus capacidades cognitivas, entre otras, pueden provocar cuadros de ansiedad con manifestaciones específicas, como no querer ir al colegio, relacionarse con naturalidad…

La medicación para la ansiedad suele tener un alto grado de eficacia, siempre que sea aconsejada por profesionales expertos. Los tratamientos son de tipo farmacológico y psicoterapéutico, aunque, también, pueden utilizarse combinadamente.

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