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Las fases de la cata del té

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27 Julio 2018 2129 votos

Asistir a un curso de cata de té se ha convertido en una nueva experiencia que muchos querrían experimentar

 

Según la leyenda, un emperador de China, estaba descansando junto a un árbol de té silvestre cuando una ligera brisa agitó las ramas y algunas hojas cayeron en un recipiente donde se hervía agua. El gusto y el aroma de aquel brebaje cautivaron al emperador que lo adoptó como bebida habitual. Esta novedosa infusión se esparció rápidamente por todo el imperio.

 

La llegada a Europa tardó un poco más; no fue hasta mediados del siglo XVII, cuando de la mano de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales se popularizó en los países occidentales, favoreciendo así la apertura del comercio asiático.

Pero su mayor popularidad la alcanzó en Europa, gracias al matrimonio entre Catalina de Braganza y el rey Carlos II de Inglaterra el cual introdujo el té en la corte británica. A partir de ahí su consumo no deja de aumentar.

 

Su expansión no quedó ahí, con el paso de los años el té fue llegando a todos los rincones, creando alrededor del mismo, rituales únicos y particulares de cada cultura. Tal es el valor que se tiene hacia esta planta, que en la actualidad se realizan catas de té en diferentes ciudades.

¿En qué consiste una cata de té?

 

La cata de té es un proceso en el que profesionales de la industria miden la calidad de distintas variedades de té e identifican sus características a través de los sentidos del gusto, olfato, tacto, vista y oído.

 

En la actualidad existe un curso catador de té para personas que están interesadas en especializarse en este ámbito. No hay un método estándar, pero sí una serie de prácticas comunes que se deben ser aprendidas para convertirse en profesional.

 

Una cata de té debe realizarse en un ambiente relajado para que los catadores puedan apreciar cada variedad.  Es importante que el espacio donde se realice tenga una buena iluminación y que no concurran otros olores predominantes, para que así, no puedan interferir durante el proceso.

Fases de la cata del té

En toda cata se presenta una muestra de distintas variedades, que se colocan en pequeñas cantidades en recipientes independientes. Los catadores las degustan de suave a fuerte para que el paladar no engañe durante el proceso.

 

Los pasos a seguir para catar el té son los siguientes:

Inspeccionar la hoja de té en seco

 

El objeto de esta primera fase es que los participantes puedan analizar visualmente y olfativamente las hojas para apreciar su forma, tamaño, olor, textura y calidad. Durante el proceso de análisis los catadores podrán conocer e identificar qué variedad de té es, el tipo de secado por el que ha pasado y el nivel de oxidación que tienen.

Infusionar las hojas del té

Sobre las hojas se vierte agua hirviendo, sin contaminantes ni minerales que pueda alterar el sabor. Para que el proceso sea óptimo debe respetarse la temperatura del agua y el tiempo de infusión, todo esto dependerá de la variedad de té que sea.

 

Una vez esté preparada la infusión, se analiza el color, la intensidad y el brillo. Solo con el color los catadores deben ser capaces de identificar la variedad, el origen, la fermentación o la graduación de las hojas. Es un proceso complicado pero en el curso de catador de té, se explica todo con detalle.

Evaluar la hoja húmeda

Una vez húmedas, se separan del agua y se analizan. En ellas se observan las diferentes texturas y aromas. Además es importante ver la evolución del aroma una vez estas se enfrían.

 

Este proceso es muy importante, pues cada hoja refleja ciertas características propias, que deberán ser estudiadas minuciosamente por los alumnos.

Saborear la infusión

El proceso para saborearlo de manera adecuada consiste en sorber un poco de té de manera que entre un poco de oxígeno entre la taza y los labios para así realzar el sabor. Después de analizar y degustar el líquido, este se debe escupir antes de la siguiente cata, para que el sabor de una variedad no influya en las demás. No se puede utilizar ningún alimento que influya en el sabor, como leche, azúcar o edulcorantes. En esta última etapa se enseña a los alumnos a utilizar el gusto y el olfato para analizar la astringencia, la textura o la densidad de la bebida, identificando, notas, sabores y matices.

 

Una vez se termina todo el proceso, los paladares de los catadores de té, deben ser capaces de identificar de forma objetiva las características propias de cada variedad. Aunque las catas son un proceso fundamental del proceso de producción y venta del té.

 

También se ha convertido en la actualidad en una buena alternativa para los amantes que disfrutan de las infusiones y pueden degustar la bebida en plenitud, pasando un rato agradable. Por este motivo, técnicamente, cualquier persona puede apuntarse a un curso de cata.