La noche anterior al cierre el museo fue plenilunio, de Carmen Turrent, una hilarante y oscura novela de pasión enredada entre la historia mexicana

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Comunicados | 18 Noviembre 2020 | 1789 votos - Registrese para votar | Correo electrónico | Imprimir
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La noche anterior al cierre el museo fue plenilunio tiene una estructura polifónica en la que se delinea casi desapercibidamente un país posrevolucionario custodiado por el emblemático museo del edificio de cristal. Una historia distinta, con cierto humor, llena de pasión y que muestra una faceta del México profundo.

El relato comienza con Cecilia y Helena, dos niñas que van con el colegio a visitar el museo de El Chopo en México. Están fascinadas porque es un museo de ciencia natural con animales disecados, esqueletos de dinosaurios y también hay momias. Su madre les cuenta que su tía Marcela está en ese museo momificada y se entusiasman con poder verla. A partir de ese momento, entreverada en varios planos narrativos, conoceremos la historia que llevó a Marcela a convertirse en una muerta incorrupta: su historia de amor con Rómulo, su fallecimiento y su periplo una vez convertida en cadáver.

“Yo había oído de las momias de Guanajuato, solo oído, y de la historia que contaba mi mamá acerca de una tía nuestra que era momia y estaba en El Chopo, ¡una tía momia en El Chopo! Ni más, ni menos. Helena y yo comentamos la noche anterior a la visita al museo que a ver si la encontrábamos, que a ver cómo era, y esas cosas morbosas. Bromeamos. A ver a quién se parece, le dije a Helena. Y nos reíamos a carcajadas. Segurito que a ti, me contestó. Y nos quedamos serias un rato, madamas imaginando a nuestra tía la momia ahí, pobrecita, con las demás momias frías, enseñando los dientes.

Mi mamá nos había narrado con lujo de detalles la historia de nuestra tía la momia. Se llamaba Marcela. Lo que le había pasado en Tlalpujahua nos ponía la piel chinita. También supimos por ella la causa de su muerte y su llegada a nuestra casa. Ahí mismo donde estaba el amasijo, donde mi mamá fundó su panadería: La Esperanza. Sí, en aquella casona del centro de Azcapotzalco donde nacimos y crecimos Helena y yo, Mario, Socorro, Carmelita e Imelda, nuestros hermanos mayores. ” (Fragmento de La noche anterior al cierre el museo fue plenilunio, La Equilibrista, 2020)

Basada en una historia familiar, la narración se desarrolla entre el pueblo michoacano de Tlapujahua, y la Ciudad de México, bajo el cobijo de uno de los museos icónicos y entrañables, principalmente para los capitalinos: El Chopo.

La vida de los personajes confluye en una sola, la de Marcela, descubierta incorrupta por su esposo y trasladada por su hijastro a Azcapotzalco, pueblo aledaño a la Ciudad de México, y posteriormente al museo de El Chopo. Rómulo, Marcela la viva, Esteban, Marcela la momia, Helena y Cecilia, son los personajes centrales del relato. Un cruce de pasiones, amores y extravíos de aquellos que no pasan completamente el dintel de la muerte, quedan a medias, incorruptos o momificados, y de los que viven a su alrededor y no pueden sustraerse de las pasiones oscuras, tiernas, descarriadas y brutales que inspiran.

Carmen Turrent (México, 1946) radica en la ciudad de Cuernavaca desde hace más de cuarenta años y es profesora de primaria, maestra en ciencias del lenguaje y doctora en literatura mexicana. Ha trabajado en la formación de maestros de lengua y literatura y en educación indígena de su país en la Universidad Pedagógica Nacional; además ha publicado diversos artículos sobre arte, educación y literatura en revistas universitarias, y cuentos como coautora.

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