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Califican la planificación del PPdeG en la Xunta sobre incendios en Galicia como particularmente deficiente en las tres áreas: prevención, emergencia y autoprotección

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12 Junio 2018 391 votos

Greenpeace ha presentado hoy el informe Protege el bosque, protege tu casa”, en el que analiza las causas de la nueva era de incendios de alta intensidad de los últimos años y denuncia la falta de planes de prevención, emergencia y autoprotección contra incendios forestales en España, un problema que ha alcanzado la categoría de emergencia social.

 

Entre otras causas, Greenpeace señala que los  montes españoles, en los que a menudo se insertan viviendas, son un auténtico polvorín para los incendios forestales. En apoyo al informe, Greenpeace publica imágenes y vídeos que evidencian de forma dramática esta situación, a la que se enfrenta la población en la mayor parte de las zonas con alto riesgo de incendio.

El caso de Galicia es especialmente flagrante, ya que junto a Asturias, Cantabria, País Vasco y las provincias de León y Zamora, sufren el 51,57% del total anual de los incendios. Todas ellas obtienen, según la valoración del informe, una nota deficiente o muy deficiente en su planificación contra el fuego. El informe, elaborado por Greenpeace en colaboración con Medi XXI, consultora especializada en ingeniería forestal y gestión de emergencias, destaca distintos grados en la planificación: prevención, emergencias y autoprotección.

La Xunta de Galicia, pese a ser la comunidad con más incendios forestales (3.249 incendios forestales y 32.623,34 hectáreas quemadas en 2017, según datos oficiales), no ha respondido a las cartas de petición de información y, por tanto, no existen datos relativos al estado de la planificación. Tampoco hay constancia de planes de emergencia a nivel municipal. Cabe destacar, sin embargo, que sí se han realizado campañas de autoprotección y que hay numerosa información pública de fácil acceso.

Las quemas son la causa principal de incendios en la comunidad. Para acabar, limitar y prevenir los incendios intencionados es fundamental una buena gestión de las quemas, siempre controladas y autorizadas, respetar las temporadas de prohibición, ofrecer alternativas al uso del fuego, así como prevenir al máximo adoptando las recomendaciones y prohibiciones oportunas. En esta nueva era de incendios, es  vital emprender campañas de concienciación en el medio rural para entender que una práctica tradicional requiere de un tratamiento distinto en un medio que ha evolucionado a un paisaje altamente inflamable. Y que, además, las quemas no autorizadas constituyen un delito que, si deriva en un incendio, conlleva penas de hasta 20 años de prisión.

Es necesario que el área noroeste de España, donde se concentra más de la mitad de los incendios del país, haga un esfuerzo para adaptarse y mitigar esta nueva ola de incendios.  En zonas susceptibles de sufrir terremotos, por ejemplo, hay percepción del riesgo; sin embargo, en zonas de riesgo de incendio forestal se insertan viviendas sin que la población perciba el peligro y por tanto se prepare para prevenir incendios y mitigar sus impactos”, ha señalado Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace.

En el conjunto de España, doce comunidades (incluyendo Ceuta) cuentan con una planificación considerada deficiente o muy deficiente.

La Ley de Montes, que regula la planificación de incendios a nivel autonómico y municipal, establece la obligatoriedad de las comunidades autónomas de elaborar planes preventivos en zonas de alto riesgo. Tampoco se cumple la Directriz Básica de Protección Civil que obliga a los municipios en zonas de riesgo a contar con un plan de emergencias. Por lo que se incumple la normativa de forma casi generalizada.

Mejor gestión forestal y más autoprotección

Cada vez hay más episodios de incendios forestales de altísima gravedad con desalojos masivos, pérdidas de bienes, personas fallecidas y miles de hectáreas calcinadas. En 2017, el 63% de los incendios producidos quedaron en menos de una hectá?ea afectada. Sin embargo, a pesar de representar menos del 0,5% en el número total de incendios, 56 grandes incendios forestales (GIF) fueron responsables de la destrucción de casi el 55% de las hectáreas quemadas.

El cambio climático y la evolución en los patrones demográficos han provocado que los incendios forestales ya no sean una excepción, sino la tendencia con la que la sociedad debe convivir, asumiendo el riesgo y, por tanto, la responsabilidad de poder mitigarlo. No es una situación única de España. Países como Portugal, Chile, Australia, Sudáfrica o Estados Unidos han sufrido grandes incendios de altísima gravedad en entornos altamente humanizados en los últimos años. Se trata de un problema ambiental que afecta a la seguridad nacional, ha resaltado Mario Rodríguez, director de Greenpeace España.

El informe Protege el bosque, protege tu casa destaca que el riesgo de incendios forestales se debe gestionar en dos direcciones: por un lado, es fundamental una correcta gestión forestal, de forma que se protejan los bosques y a las personas que los habitan; por otro, es necesario que la ciudadanía proteja su vivienda, tomando medidas preventivas y de autoprotección.

Dado que la prioridad de defensa en España pone por delante a las personas y a los bienes por encima del medio ambiente, es muy importante tener protegidas nuestras viviendas para que los medios se puedan centrar en la extinción del fuego y no en defender viviendas vacías, lo que revertiría en menos hectáreas calcinadas de bosque y en la seguridad de la población”, ha destacado David Caballero, consultor de Medi XXI y uno de los mayores expertos internacionales en gestión de emergencias de incendios forestales.

El modelo actual de gestión de incendios basado en la extinción no resuelve el problema. Se centra en las causas que originan el fuego, pero no en las que lo propagan. Los progresivos cambios demográficos, el abandono rural o la matorralización de cultivos abandonados han modificado el paisaje y, por tanto, la frecuencia e intensidad de los incendios. Estos factores han configurado un paisaje altamente inflamable que sufre las consecuencias del cambio climático (olas de calor, sequía...)

En este paisaje inflamable se inserta además una planificación urbanística que no tiene en cuenta el riesgo de incendios forestales, con viviendas en mitad de montes y bosques que se consideran “indefendibles”. Actualmente tenemos un paisaje que lejos de ser bucólico es inflamable. De igual manera que en zonas con elevado riesgo sísmico se realiza una planificación de viviendas adaptada al medio, es el momento de cuestionar la idoneidad de viviendas en zonas donde el riesgo de incendio es muy elevado para la población y para el bosque o de asumir este peligro”, ha apostillado Parrilla.

Tal y como recoge la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales, es obligatorio que existan Planes de Autoprotección de Empresas, núcleos de población aislada, urbanizaciones, campings, etc, que se encuentren ubicados en zonas de riesgo. Uno de los principales problemas es la ausencia generalizada de planes de autoprotección en todo el país. Por ello, Greenpeace destaca la necesidad de que la población asuma el riesgo de incendio forestal para poder prevenirlo y mitigarlo. Con este fin, la organización ha elaborado una Calculadora de Riesgo frente a incendios forestales, que permite a cada persona autoevaluar de forma sencilla el potencial riesgo de su vivienda frente al fuego.

Es fundamental que la población demande recursos para que los municipios cuenten con planes de emergencia ante incendios y, por supuesto, que estos se implementen. Y que, además, las personas propietarias de una vivienda elaboren su propio plan de autoprotección. No hacerlo revierte no sólo en sus bienes, sino también en el bosque y en la seguridad de los operativos de extinción y emergencias que asumen más riesgos de los debidos”, ha concluido Parrilla.

Demandas de Greenpeace

La problemática de los incendios forestales es compleja, por lo que las soluciones deben apuntar en diferentes direcciones. Hay que establecer una política de prevención de esta nueva era de incendios forestales, abordando las causas que originan los incendios y las que los propagan. No se puede seguir con un modelo obsoleto. Por otro lado, es fundamental que las administraciones cumplan con la normativa y que además realicen campañas de sensibilización a la población (sobre todo en interfaz urbano-forestal) para crear comunidades adaptadas al fuego.

  • Hacer del sector forestal un sector estratégico dinamizador del medio rural que ponga en valor los montes, gestionando mejor la cantidad y continuidad del combustible a través de la gestión forestal,  la ganadería extensiva, el aprovechamiento de la biomasa y la revalorización de los productos forestales.

  • Gestionar más y mejor las masas forestales, reduciendo la cantidad de biomasa, siempre teniendo en cuenta el funcionamiento de los ecosistemas y la necesidad de respetar la diversidad estructural del bosque, la existencia de madera muerta, etc.

  • Desarrollar modelos de selvicultura que tengan en cuenta la variable del cambio climático.

  • Alternativas al uso cultural del fuego.

  • Combatir la siniestralidad, educando a la población para evitar algunas de las causas de los incendios forestales en España.

  • Mayor investigación judicial, apoyo a las fiscalías de Medio Ambiente y otros organismos, eliminación del juicio por jurado y aplicación de la ley para los incendios dolosos. Tratamiento adecuado de la piromanía.

  • Solicitar la colaboración ciudadana para identificar a las personas responsables.

  • Evitar ciertos tipos de viviendas en el medio rural que suponen un riesgo muy alto.

  • Exigir el cumplimiento de la ley de Montes y la ley de Protección Civil en Incendios Forestales que obliga a planes preventivos, de emergencia y de autoprotección.

FIN DEL COMUNICADO

Informe completo AQUÍ

Informe ampliado AQUÍ

Vídeo e imágenes del fotógrafo Pedro Armestre AQUÍ

(1) Nota metodológica para valoración de comunidades autónomas (ver informe ampliado)

Desde Greenpeace se ha escrito y contactado con las Consejerías de Medioambiente de las comunidades autónomas para pedir información relacionada con los planes locales de emergencia. A su vez, la Consultora ambiental Medi XXI ha recabado información relacionada y ha contactado con el personal técnico.

Tras haber recabado la información definida en 10 ítems, se ha realizado la siguiente ponderación:

  • Los cinco criterios referidos a planes (obligatorios por la normativa) y normativa específica se les pondera con un peso máximo de 7 en la puntuación final.

  • Los cinco criterios restantes se les adjudica un peso máximo de 3 en la puntuación final.

La puntuación final es la suma.

0-2. Planificación muy deficiente

Hay ausencia generalizada de planificación en materia de incendios forestales.

Navarra, Ceuta, Cantabria, Euskadi

2-4. Planificación deficiente

Hay ausencia de planificación en materia de incendios forestales, con ligeras mejoras.

Asturias, Castilla y León, Aragón, Galicia, Castilla la Mancha, La Rioja, Madrid y Murcia

4-6. Planificación en proceso

Hay avances en las distintas etapas de la planificación. Aun así resulta escasa y con falta de implementación y seguimiento. Es un buen comienzo, pero queda mucho por hacer.

Baleares, Andalucía, Extremadura, Comunidad Valenciana, Cataluña

6-8. Planificación avanzada

La planificación tiene avances significativos. Aun así, se debe seguir trabajando.

Islas Canarias

8-10. Planificación organizada

La planificación preventiva, de emergencias y de autoprotección está organizada en su elaboración e implementación.

Contacto:

  • Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace: 680 40 06 46

  • Ana Martínez, Comunicación de Greenpeace: 638 10 17 39

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Presentación do informe “Protexe o bosque, protexe a túa casa”

COMUNICADO DE PRENSA

Galicia suspende en planificación pese a ser a comunidade que sofre máis lumes forestais

  • A planificación de lumes en Galicia é particularmente deficiente nas tres áreas: prevención, emerxencia e autoprotección.

  • En españa doce comunidades autónomas obteñen unha valoración deficiente ou moi deficiente.

  • A planificación urbanística non ten en conta o risco de lumes forestais, o que revirte en perigo para a poboación e en máis superficie queimada.

  • Greenpeace lanza unha novidosa calculadora de lumes para que a cidadanía avalíe o risco de lume da súa vivenda ou apartamento turístico.

Madrid, 12 de xuño de 2018- Greenpeace presentou hoxe o informe “Protexe o bosque, protexe a túa casa”, no que analiza as causas da nova era de lumes de alta intensidade dos últimos anos e denuncia a falta de plans de prevención, emerxencia e autoprotección contra lumes forestais en España, un problema que alcanzou a categoría de emerxencia social.

Entre outras causas, Greenpeace sinala que os montes españois, nos que a miúdo se introducen vivendas, son un auténtico polvorín para os lumes forestais. En apoio ao informe, Greenpeace publica imaxes e vídeos que evidencian de forma dramática esta situación, á que se enfronta a poboación na meirande parte das zonas con alto risco de lume.

No caso de Galicia é especialmente flagrante, xa que xunto a Asturias, Cantabria, País Vasco e as provincias de León e Zamora, sofren o 51,57% do total anual de lumes. Todas elas obteñen, segundo a valoración do informe, unha nota deficiente ou moi deficiente na súa planificación contra o lume. O informe, elaborado por Greenpeace en colaboración con Medi XXI, consultora especializada en enxeñería forestal e xestión de emerxencias, destaca distintos grados na planificación: prevención, emerxencias e autoprotección.

A Xunta de Galicia, malia ser a comunidade con máis lumes forestais (3249 lumes forestais e 32.623,34 hectáreas queimadas en 2017, segundo datos oficiais), non respondeu ás cartas de petición de información e, polo tanto, non existen datos relativos ao estado da planificación. Tampouco hai constancia de plans de emerxencia a nivel municipal. Cabe destacar, sen embargo, que si se fixeron campañas de autoprotección e que hai numerosa información pública de fácil acceso.

As queimas son a causa principal de lumes na comunidade. Para rematar, limitar e previr os lumes intencionados é fundamental unha boa xestión das queimas, sempre controladas e autorizadas, respectar as tempadas de prohibición, ofrecer alternativas ao emprego do lume, así como previr ao máximo adoptando as recomendacións e prohibicións oportunas. Nesta nova era de lumes, é vital emprender campañas de concienciación no medio rural para entender que unha practica tradicional require dun tratamento distinto nun medio que evolucionou a unha paisaxe altamente inflamable. E que, ademais, as queimas non autorizadas constitúen un delito que, se deriva nun lume, conduce penas de ata 20 anos de prisión.

É necesario que a área noroeste de España, onde se concentra máis da metade dos lumes do pais, faga un esforzo para adaptarse e mitigar esta nova ola de lumes. En zonas susceptibles de sufrir sismos, inundacións ou secas, prepáranse para elo. Aquí aínda non nos preparamos ante os lumes. É hora de que cambiemos este patrón”, sinalou Mónica Parilla, responsable da campaña de Lumes de Greenpeace.

No conxunto de España, doce comunidades (incluíndo Ceuta) contan cunha planificación considerada deficiente ou moi deficiente.

A lei de Montes, que regula a planificación de lumes a nivel autonómico e municipal, establece a obrigatoriedade das comunidades autónomas de elaborar plans preventivos en zonas de alto risco. Tampouco se cumpre a Directriz básica de protección civil que obriga aos municipios en zonas de risco a contar cun plan de emerxencias. Polo que se incumpre a normativa de forma case xeneralizada.

Mellor xestión forestal e máis autoprotección

Cada vez hai máis episodios de lumes forestais de altísima gravidade con desaloxos masivos, perdas de bens, persoas falecidas e miles de hectáreas queimadas. En 2017, o 63% de lumes producidos quedaron en menos dunha hectárea afectada. Sen embargo, a pesar de representar menos do 0’5% no número total de lumes, 56 grandes lumes forestais (GIF) foron responsables da destrución de case o 55% das hectáreas queimadas.

O cambio climático e a evolución nos patróns demográficos provocaron que os lumes forestais xa non sexan unha excepción, senón a tendencia coa que a sociedade debe convivir, asumindo o risco e, polo tanto, a responsabilidade de poder mitigalo. Non é unha situación única de España. Países coma Portugal, Chile, Australia, Sudáfrica ou Estados Unidos sufriron grandes lumes nos últimos anos. Trátase dun problema ambiental que afecta á seguridade nacional”, resaltou Mario Rodríguez, director de Greenpeace España.

O informe Protexe o bosque, protexe a túa casa” destaca que o risco de lumes forestais débese xestionar en dúas direccións: por un lado, é fundamental unha correcta xestión forestal, de forma que se protexan os bosques e ás persoas que os habitan; por outro, é necesario que a cidadanía protexa a súa vivenda, tomando medidas preventivas e de autoprotección.

Dado que a prioridade de defensa en España pon por diante ás persoas e aos bens por encima do medio ambiente, é moi importante ter protexidas as nosas vivendas de forma que os medios se podan centrar na extinción do lume e non en defender vivendas baleiras, o que revertería en menos hectáreas queimadas de bosque e na seguridade da poboación”, destacou David Caballero, consultor de Medi XXI e un dos maiores expertos internacionais en xestión de emerxencias de lumes forestais.

O modelo actual de xestión de lumes baseado na extinción non resolve o problema. Céntrase nas causas que orixinan o lume, pero non nas que o propagan. Os progresivos cambios demográficos, o abandono rural ou as matogueiras que medran en cultivos abandonados modificaron a paisaxe e, polo tanto, a frecuencia e intensidade dos lumes. Estes factores configuraron unha paisaxe altamente inflamable que sofre as consecuencias do cambio climático (olas de calor, secas…)

Nesta paisaxe inflamable insírese ademais unha planificación urbanística que non ten en conta o risco de lumes forestais, con vivendas no medio de montes e bosques que se consideran “indefendibles”. Actualmente temos unha paisaxe que lonxe de ser bucólica é inflamable. De igual maneira que en zonas con elevado risco sísmico realízase unha planificación de vivendas adaptada ao medio, é o momento de cuestionar a idoneidade de vivendas en zonas onde o risco de lumes é moi elevado para a poboación e para o bosque o de asumir este perigo”, agregou Parrilla.

Tal e como recolle a Directriz Básica de Planificación de Protección Civil de Emerxencia por Lumes Forestais, é obrigatorio que haxa “Plans de Autoprotección de Empresas, núcleos de poboación illada, urbanizacións, campings, etc, que se atopen localizados en zonas de risco. Un dos principais problemas é a ausencia xeneralizada de plans de autoprotección en todo o país. Por elo, Greenpeace destaca a necesidade de que a poboación asuma o risco de lume forestal para poder previlo e mitigalo. Con este fin, a organización elaborou unha Calculadora de Risco fronte a lumes forestais, que permite a cada persoa autoavaliar de forma sinxela o potencial risco da súa vivenda fronte ao lume.

É fundamental que a poboación demande recursos para que os municipios conten con plans de emerxencia ante lumes e, por suposto, que estes se implementen. E que, ademais, as persoas propietarias dunha vivenda elaboren o seu propio plan de autoprotección. Non facelo revirte non só nos seus bens, senón tamén no bosque e na seguridade dos operativos de extinción e emerxencias que asumen máis riscos dos debidos”, concluíu Parrilla.

Demandas de Greenpeace

A problemática dos lumes forestais é complexa, polo que as solucións deben apuntar en diferentes direccións. Hai que establecer unha política de prevención desta nova era de lumes forestais, abordando as causas que orixinan os lumes e as que os propagan. Non se pode seguir cun modelo obsoleto. Por outro lado, é fundamental que as administracións cumpran coa normativa e que ademais realicen campañas de sensibilización á poboación (sobre todo en interface urbano-forestal) para crear comunidades adaptadas ao lume.

  • Facer do sector forestal un sector estratéxico dinamizador do medio rural que poña en valor os montes, xestionando mellor a cantidade e continuidade do combustible a través da xestión forestal, a gandería extensiva, o aproveitamento da biomasa e a revalorización dos produtos forestais.

  • Xestionar máis e mellor as masas forestais, reducindo a cantidade de biomasa, sempre tendo en conta o funcionamento dos ecosistemas e a necesidade de respectar a diversidade estrutural do bosque, a existencia de madeira morta, etc.

  • Desenvolver modelos de silvicultura que teñan en conta a variable do cambio climático.

  • Alternativas ao uso cultural do lume.

  • Combater a sinistralidade, educando á poboación para evitar algunhas das causas dos lumes forestais en España.

  • Maior investigación xudicial, apoio ás fiscalías de Medio Ambiente e outros organismos, eliminación do xuízo por xurado e aplicación da lei para os lumes dolosos. Tratamento adecuado da piromanía.

  • Solicitar a colaboración cidadá para identificar ás persoas responsables.

  • Evitar certos tipos de vivendas no medio rural que supoñen un risco moi alto.

  • Esixir o cumprimento da lei de Montes e a lei de Protección Civil en Lumes Forestais que obriga a plans preventivos, de emerxencia e de autoprotección.

FIN DO COMUNICADO

Notas

(1). Nota metodolóxica para valoración de comunidades autónomas (ver informe ampliado)

Dende Greenpeace escribíuse e contactóuse coas Consellerías de Medioambiente das comunidades autónomas para pedir información relacionada cos plans de emerxencia. A súa vez, a Consultora ambiental Medi XXI recabou información relacionada e contactou co personal técnico.

Tras recabar a información definida en 10 ítems, realizóuse a seguinte ponderación:

  • Os cinco criterios referidos a plans (obrigatorios pola normativa) e normativa específica pondéraselles cun peso máximo de 7 na puntuación final.

  • Os cinco criterios restantes adxudícaselles un peso máximo de 3 na puntuación final.

A puntuación final é a suma.

0-2. Planificación moi deficiente

Hai ausencia xeneralizada de planificación en materia de lumes forestais.

Navarra, Ceuta, Cantabria, Euskadi

2-4. Planificación deficiente

Hai ausencia de planificación en materia de lumes forestais, con lixeiras melloras.

Asturias, Castilla y León, Aragón, Galicia, Castilla la Mancha, La Rioja, Madrid e Murcia

4-6. Planificación en proceso

Hai avances nas distintas etapas da planificación. Aínda así resulta escasa e con falta de implementación e seguimento. É un bo comezo, pero queda moito por facer.

Baleares, Andalucía, Extremadura, Comunidad Valenciana, Cataluña

6-8.Planificación avanzada

A planificación ten avances significativos. Aínda así, hai que seguir traballando.

Islas Canarias

8-10. Planificación organizada

A planificación preventiva, de emerxencias e de autoprotección está organizada na súa elaboración e implementación.

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